Verdades
Para los que entienden.
¿Qué fue verdaderamente significativo para mi? ¿Realmente fue Airbnb? Pues no lo fue. Sólo fue el principio de un desenlace que ya sabía que estaba por llegar. Fue hermoso, lo admito pero mi sensibilidad para darme cuenta de las cosas me hizo ver que ya no habría otra vez. En parte fue mi culpa, pero era una culpa que no podía controlar y se me escapaba de las manos. Pedía a gritos ayuda, sí, a gritos e insultos, como lo solía hacer de niño. Sabía que no era lo suficientemente fuerte como para solucionarme a mi mismo. Se que no debió ser así, pero esperaba que me des el empujón para enfrentarme con tantos demonios. Eran muchos, en ese tiempo no podía sólo.
Mi histeria, mis insultos, mis gritos sólo eran para llamar tu atención de cierto modo y que te des cuenta que algo no estaba bien. Todo se incrementó cuando me di cuenta que la paciencia se te estaba acabando. Creaste un demonio, ya que pensé erróneamente que si no estabas yo no haría nada y me daba mucho miedo el futuro con esto.
Del momento y lo que hice no quiero hablar nunca más. No fue bueno, no tuve control. Jamás lo tuve hasta ahora.
Regresando al tema, lo significativo para mi fueron las noches en tu casa, darme cuenta que si podía conciliar el sueño (tú me entiendes). Cocinarte a pesar que odio hacerlo, querer esmerarme y hacer esos fideos con pollo enrollado, sólo fingia que sabía lo que estaba haciendo. En realidad la receta me la inventé en ese momento. No quería que pienses que soy demasiado inútil. Quise aprender. Y salió rico.
Esos días eran los importantes. Cuando nos reencontramos y no había poca paciencia y había histeria controlada con sólo un beso.
Esos días en los que eramos tú, yo y Firulais.
¿Qué fue verdaderamente significativo para mi? ¿Realmente fue Airbnb? Pues no lo fue. Sólo fue el principio de un desenlace que ya sabía que estaba por llegar. Fue hermoso, lo admito pero mi sensibilidad para darme cuenta de las cosas me hizo ver que ya no habría otra vez. En parte fue mi culpa, pero era una culpa que no podía controlar y se me escapaba de las manos. Pedía a gritos ayuda, sí, a gritos e insultos, como lo solía hacer de niño. Sabía que no era lo suficientemente fuerte como para solucionarme a mi mismo. Se que no debió ser así, pero esperaba que me des el empujón para enfrentarme con tantos demonios. Eran muchos, en ese tiempo no podía sólo.
Mi histeria, mis insultos, mis gritos sólo eran para llamar tu atención de cierto modo y que te des cuenta que algo no estaba bien. Todo se incrementó cuando me di cuenta que la paciencia se te estaba acabando. Creaste un demonio, ya que pensé erróneamente que si no estabas yo no haría nada y me daba mucho miedo el futuro con esto.
Del momento y lo que hice no quiero hablar nunca más. No fue bueno, no tuve control. Jamás lo tuve hasta ahora.
Regresando al tema, lo significativo para mi fueron las noches en tu casa, darme cuenta que si podía conciliar el sueño (tú me entiendes). Cocinarte a pesar que odio hacerlo, querer esmerarme y hacer esos fideos con pollo enrollado, sólo fingia que sabía lo que estaba haciendo. En realidad la receta me la inventé en ese momento. No quería que pienses que soy demasiado inútil. Quise aprender. Y salió rico.
Esos días eran los importantes. Cuando nos reencontramos y no había poca paciencia y había histeria controlada con sólo un beso.
Esos días en los que eramos tú, yo y Firulais.
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